Mi (última) anécdota con Jim Hall – #10

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Había llegado la última fecha en la que podía acompañar a Jim durante su gira… la gira continuaba pero, la verdad sea dicha, yo ya no tenía más dinero para seguir con esa aventura de vivir arriba de un auto alquilado, viajando de país en país detrás de cada concierto (tal cual cuento en http://www.pedrobellora.com.ar/2013/07/13/persiguiendo-a-jim/). Estando en el camarín después del concierto, y ya sabiendo que no iba a poder seguir acompañándolo (o debería decir persiguiéndolo?), Jim me dice que le gustaría mantener el contacto. Me pide si por favor le puedo anotar mi dirección y teléfono. Sí, él quería poder llamarme o escribirme.

Mientras le anoto mis datos él va al baño, y vuelve extrañamente preocupado. Viendo que ya anoté mi dirección, me pide prestada la lapicera y se va de los camarines. A los pocos minutos vuelve, con la misma cara de preocupado y me dice “no, necesito un marcador… quién tendrá un marcador?”. Y nuevamente se va, la leyenda del jazz Jim Hall buscando un marcador después de tocar en Zurich.

Un rato después estamos en la calle, él a punto de subir a la camioneta hacia el hotel. Le agradezco por todo haciendo un torpe intento de no emocionarme, él me agradece a mi -como si hiciera falta- y nos damos un abrazo. Veo irse a la camioneta y no quiero aceptar que, listo, ya terminó el asunto y quien sabe -finalmente no- si volvería a verlo.

Entro nuevamente al teatro, no queriendo aceptar que hasta ahí llegaba esa aventura, buscando alguna última gota a exprimir de la experiencia. Camino por el escenario, buscando quizás un papel olvidado a modo de recuerdo. Nada. Voy al camarín y, tampoco, ya no hay nada. Entonces, ya hecho a la idea de que el asunto había terminado, antes de irme del teatro voy al baño. Y ahí veo la razón por la que Jim estaba tan preocupado.

… claro, para  transformar el botón del baño en una sonrisa, Jim necesitaba un marcador (en la foto puede verse que la lapicera no alcanzaba!).

SANYO DIGITAL CAMERA(si se fijan con cuidado, pueden ver el lugar dónde trató de dibujarle “los ojos” a esta cara)

 

Que no haga falta decir lo que significa esta foto para mi es, entonces, la decíma y última parte de esta serie de anécdotas con “mi amigo” el gran Jim Hall. Gracias.