Mi anécdota con Jim Hall – #4

SANYO DIGITAL CAMERA

En una anécdota anterior (que podés leer siguiendo este link) conté que la primera vez que ví a Jim le regalé una camiseta de la selección Argentina de fútbol. Esto es porque Jim tenía cariño por este país, y porque además sé que hacía deporte (sobre todo tenis).

Resulta que cuando vuelvo a verlo en Toulouse, un año después de haberle regalado la camiseta, le pregunto si pudo usarla. Me responde “sí, la usé algunas veces para ir al gimnasio… el problema es que creían que yo era Argentino, y me empezaban a hablar en castellano… así que yo les decía ‘no, no, soy gringo, soy gringo!'”.

Que en un gimnasio de este mundo haya entrado esta leyenda de jazz usando una camiseta Argentina, diciendo “soy gringo, soy gringo” a algún despistado, es entonces la cuarta parte de esta serie de anécdotas con Jim Hall.

(en la foto, la guitarra de Jim y yo, a solas en el camarín…)